sábado, 4 de agosto de 2012

por qué ser sacerdote.


...en un momento 


en un momento más puedes estar bautizando a un bebé
en un momento más puedes estar.... preparando un alma para la muerte.


hoy mismo, al terminar la santa misa, exposici´n del Santísimo Sacramento para la adoración nocturan, busco un poco de descanso para tomar un poco de cereal con leche y cenar y... tocan a mi puerta y me piden ir a ver a un moribundo; precisamente el día de la fiesta del pueblo.  Y me encuentro con toda la familia: 8 hijos, la esposa, como 50 nietos, bisnietos; todos acompañando al moribundo, despidiéndose de él, buscando su última mirada... entregándolo a Dios nuestro Señor.  Y todos me miran como un desconocido que se acerca a su casa.... y después: todos a rezar conmigo.... y luego todos me despiden con unas palabras llenas de ternura: Gracias, Padre; Gracias, Padre; Gracias, Padre.  Es el momento en que puedo reconocer la grandeza del llamado de Dios para hacerlo presente entre su pueblo, para dar su perdón a quien lo necesita, para acercar un alma al cielo, para dar una palabra de aliento a toda la familia, para fortalecer a su pueblo.  ¿Quién puede hacer esto sino un sacerdote?


Gracias, Padre. 


Esta frase se convierte en mi oración antes de dormir.

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